Entrada 3 - Cansada de recordarte
Estoy recogiendo las cartas de todo lo que te ofrecí, y no entiendo muy bien qué hacer con ellas. No te pertenecen porque no las recibiste; tampoco me pertenecen porque te las di. Y entre carta y carta, mi cuarto se ha desordenado. Por ahora, un foco con título de "no me arrepiento" es el único que funciona y ayuda a darle sentido a este mar de creencias y sentimientos en el que ahora intento encontrarme.
Tu recuerdo y tu presencia hoy me orbitan. Ver algo que te quiero compartir, quererte contar eso que me preocupa y saber tu opinión, o solo decírtelo… Extraño saber que te puedo hablar, que cuento con tus abrazos que no juzgan y me sostienen cuando mi mente pesa. Quizá se sentía así porque no te importo y me creía escuchada mientras tu mente estaba en otro lugar, no lo sé... Extraño tus chistes flojos que aliviaban la noche del miércoles, contar contigo sin pronosticar el tiempo, porque siempre lográbamos encontrar un espacio para los dos, algunas veces por lujuria, otras por gusto, siempre disfrutándonos sin necesitarnos.
Me leo y río por la ironía de añorarte y al tiempo saber que dejarnos ir fue lo mejor que pudimos hacer. Porque sin importar cuánto te extrañe, tengo claro que cada memoria es una mentira, que nunca fue sobre ti, sobre mí o sobre nosotros, y más bien, siempre fue sobre la nada, una nada llena de naturalidad al compartir nuestros días sin profundizar en ellos, de hablar del cielo, del clima, de… ya no recuerdo de qué hablábamos.
Estoy cansada de este baile, de sentir rabia, no contigo, quizá conmigo, y en definitiva, con esta situación. De saber que ya no estás, pero aun así sentirte, extrañarte, en medio de un vacío que se amplía y a la vez se estrecha gracias a la claridad de saber que todo lo que quiero compartir contigo, lo puedo compartir con el aire, porque eso fuiste, aire, no por necesario, sino por invisible.
De nuevo escribir me alivia y te pone en perspectiva. Fuiste único y al tiempo que fuiste solo uno. Te convertiste en el compendio de mis historias, de todos los buenos recuerdos y la misma desilusión, la que resulta de una trampa, que esta vez resultó más elaborada, construida con tiempo y detalle, justa para verme en perspectiva, ahora que la torre de naipes se derrumbó; gracias por eso.
Quizá en este punto, cuando entiendo tu papel y me veo en perspectiva, dejo de estar cansada de recordarte, y quizá también, ya te puedo olvidar.
Aún así, al menos por hoy… te extraño.
Comentarios
Publicar un comentario