Entrada 6 - Las conjugaciones del amor, menos el futuro

Hoy escuché esa canción que siempre dije que era nuestra.
Te pensé.
Y ya no hubo enojo.
Quizá solo una brisa de nostalgia,
al recordar cuánto deseé contigo.
Pero el tren se ha ido,
y solo queda el eco de su partida.
 
Solo queda la reminiscencia de un amor que no se va,
que tampoco fue,
que sigue vivo y duele.
Un amor que dejó tras de sí el vacío de las ilusiones que me hice contigo:
los amaneceres juntos,
las noches de juegos,
los días de rutina,
y todas esas vidas imaginadas a tu lado,
que nunca encontraron su lugar en ti.
 
Todo fue reemplazado por el silencio.
El mismo silencio que sustituyó tus mensajes,
tu voz,
y la escasa presencia que me regalaste.
 
Hoy escuché esa canción que siempre dije que era nuestra.
Te pensé.
Me pregunté si aún te extraño
¡Y claro que te extraño!
Como no…
si te tengo atorado.
 
Atorado en la garganta,
con mil emociones,
como una bola de pelos que me impide respirar.
Atorado en mis ojos,
con un deseo que arde
y se convierte en mil lágrimas que quieren salir,
pero no lo consiguen.
Atorado en el corazón y en la memoria.
 
Y esta sensación,
de que te tengo que sacar
y no puedo,
duele,
desespera y lastima.
Lastima tu ausencia,
tu silencio.
 
Hoy escuché esa canción que siempre dije que era nuestra.
Te pensé.
Y en mi mente te dije adiós.
Esa palabra que
al decirla,
al pensarla,
hizo de tu recuerdo 
uno más presente.
 
Me di cuenta que ha pasado un tiempo
desde la última vez que te vi,
que pude escucharte
y sentirte cerca.
 
Me di cuenta que ha pasado un tiempo
desde que dejé de extrañar tus abrazos,
desde que dejé de necesitar escucharte
cuando el mundo se desmoronaba.
 
También ha pasado tiempo
desde la última vez que lloré con tu recuerdo,
que lloré por tu ausencia
y tu silencio…
 
Hoy volví a escuchar esa canción que siempre dije que era nuestra.
Te pensé
y pensé:
 
Te amo.
Te amé.
Te pude amar.
Te quise llegar a amar.
Y todas las conjugaciones y tiempos
en los que pueda poner la palabra “amor” …
Todos, menos el futuro.
Ese se disolvió
en la espera del mensaje
que nunca llegó.

Antónima.

Comentarios

Entradas populares