Entrada 4 - Adios pedacito mío, mío de ti
Han
sido ya incontables días con sus noches los que han incubado este duelo lento y
profundo que duele más por la necia esperanza que dice que el momento no
llegará, que por la clara e inevitable realidad que resulta ser este adiós. Adiós a ti,
a tu presencia, tu voz y tus abrazos que toda la vida me han aplastado hasta dejarme sin aire.
Te vas y contigo se va este pedacito mío que es tuyo, que eres tú en mí.
Contigo mueren nuestras risas cómplices, tu cabeza apoyada a mis pies mientras
te leo, mientras ponemos música y me ves cantar como lo hago cuando nadie me
ve, te llevas las discusiones huracanadas que terminan en silencio y en un abrazo que sin
dárnoslo se esparce en el espacio y zanja todo malestar,
para entonces, volver a la música y a soñar juntos en voz alta.
Y aunque la necia esperanza se resista, el momento llega: te apagas y me
invade una sensación de venda que se desprende de su herida: duele y refresca a
la vez. Te vas y el
mundo se silencia, o quizá soy yo quien se hace sorda al mundo cuando tu mano me
suelta y yo solo quiero que la aprietes un segundo más, mientras por dentro
grito -por favor regresa, por favor repíteme una vez más que me quieres y llévate
mi último te amo a la eternidad-.
Me
soltaste y te llevaste mi espacio seguro, ese silencio atento que solo tú sabes
darme, el que no me juzga. Ven, no te vayas, nos quedaron escapadas a la
esquina pendientes, conversaciones en clave por tener, por favor ven…
Me
soltaste y el piso se deshace, los pies se me disuelven y quedo flotando en silencio,
en medio de una neblina que me permea y que a pesar del dolor, implanta
un sentir profundo de claridad que me
recuerda quiénes somos, me recuerda el amor del que estamos hechos, ese amor
que nos rodea y nos une eternamente estando ahora tú
allá y yo acá.
Te fuiste y a pesar del vacío que dejas acá, juntos renacemos en una nueva piel de gratitud por las memorias que ahora nos unen hasta la eternidad que comienza hoy con este adiós a este pedacito tuyo que hay en mí, con este pedacito que eternamente seré yo de ti.
Comentarios
Publicar un comentario