Un bocado
Muérdelo, siente la textura del pancake;
no es un pancake, es un waffle...
Siente sus bordes crocantes, siente el sabor,
siente el frío del helado y lo cálido del arequipe.
Nota su textura.
Repite.
Exhala: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8...
Sientes que se te va a salir el corazón, que no puedes respirar.
Un sorbo de agua, te tiemblan las manos.
Te repites que debes exhalar largo... recuerdas el libro.
No puedes.
Solo piensas en escribir las palabras que acabas de escribir.
Pides que no se te olviden.
Te repites: "Vas a estar bien, estás bien".
No sabes si es el café, el arequipe o el ratón.
Vaciar la mente ayuda; el dolor en el pecho se mitiga.
Quieres llorar.
Esta sensación no es nueva para ti,
pero se siente de nuevo como la primera vez.
No puedes porque estás en público.
No puedes porque no te sale.
No crees que merezcas llorar por esto.
Maldita cabeza, aún más, maldito corazón.
No te sabes manejar aún.
imaginabas decirle a Fernando que estás harta de escuchar que es un ataque de autocastigo.
Ya lo sabes, y, ¿de qué sirve si aún pasa?
Paras de escribir, porque no puedes llorar,
estás en público.
No puedes llorar
porque no mereces llorar por esto.
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